Mi forma de acompañar: cuidar la verdad, respetar la historia, dignificar a la persona.
Acompañar implica recibir la historia del otro con prudencia, respeto y responsabilidad.
Mi trabajo evita el morbo, la exposición innecesaria y el dramatismo.
No relato casos. No comparto historias ajenas. No uso el dolor de nadie.
Mi práctica se basa en: